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ESTOCOLMO: DORMIR EN UNA CÁRCEL 

En plena capital sueca, en una de sus céntricas islas, hay una antigua cárcel, la prisión real de Lnagholmen, que cerró sus puertas a presos, reos y condenados en 1975 y volvió a abrir en 2008, pero esta vez reformada y acondicionada como hotel, hostal y albergue, aunque conservando sus líneas tradicionales. Un aprovechamiento y una forma de dar vida a un edificio que desde el siglo era, sin lugar a dudas, el menos deseado por los suecos para residir.

Como es costumbre en muchas prisiones, hay que atravesar un puente, el Langholm, para llegar a ella. Desde nuestra experiencia es una de las mejores formas de pasar unos días excitantes en la cosmopolita ciudad de Estocolmo. Las habitaciones son las verdaderas "celdas", eso sí "algo" reformadas (tienen hasta wifi gratuito), Hay varias adaptadas especialmente para discapacitados, con unos baños acogedores y fáciles de usar.

Con el ánimo de que la prisión pueda ser el lugar elegido para hospedarse por cualquiera, en su interior hay tres lugares bien diferenciados, pero totalmente conectados unos con otros: hotel, hostal y albergue, para los que busquen más exquisitez o prefieran algo más económico. En silla de ruedas se puede acceder a todo el recinto sin ningún problema, incluso a la zona de las cocinas, pensada especialmente para los mochileros, pero que puede ser utilizada por cualquiera que allí se hospede. La verdad es que esta parte está muy bien, porque Suecia es un país caro, muy caro, y tener la oportunidad de comprar algo en el súper y hacerte la comida o el desayuno es algo a tener muy en cuenta.

Hay un restaurante-cafetería en el exterior totalmente accesible, en los antiguos patios de aislamiento para los presos más peligrosos vigilados por una antigua garita, que a pesar de la sobriedad y sencillez de su mobiliario, resulta un sitio atractivo para tomar un café o un aperitivo, incluso con intimidad, ya que cada patio puede ser usado solo por un grupo de personas.

En el interior de la prisión, donde los visitantes son recibidos con un cartel en la puerta: "Bienvenidos a Longholmen, donde el cliente siempre tiene la llave", hacen veladas de juegos en las que las personas allí hospedadas en grupos se pueden vestir de presos y tras recorrer las zonas más escondidas de la prisión, (incluidas las mazmorras) deben encontrar la llave para "escaparse" de la cárcel. Pero debido precisamente a la ubicación de estas zonas, es difícil participar en silla de ruedas. Y no puede faltar un museo que recrea la vida en la antigua prisión real.

En los alrededores, la isla está rodeada de caminos y sendas muy agradables para pasear entre árboles y canales. También hay una playa que antaño pertenecía en exclusiva al recinto de la prisión.

Estocolmo es una ciudad muy pensada para las bicicletas (en verano claro, porque el resto del año está totalmente helada), y la accesibilidad es bastante aceptable. Desde el aeropuerto hay un tren rápido que llega al centro de la ciudad, en el que no hay problemas para subir en él en silla de ruedas, incluso hay lugares para personas con movilidad reducida. Luego la red de metro llega hasta relativamente cerca de la antigua prisión, pero eso sí, hay una cuesta de bajada hasta el puente que da acceso a la isla, que puede resultar algo incómoda a la hora de tener que subirla.

En la capital sueca hay infinidad de sitios que visitar, incluida la torre de telecomunicación de la TV pública en Suecia, en la que podemos subir a la cafetería en el piso 25, donde las vistas de todas las islas que componen Estocolmo, a través de los cristales, son impresionantes. Incluso,  tras esa planta por una escalera se puede acceder a una terraza al aire libre.

Los autobuses turísticos, que son la forma más económica y cómoda de recorrer Estocolmo, en los que te puedes subir y bajar todas las veces que quieras y en cualquiera de sus paradas durante tres días, son totalmente accesibles y te llevan a cualquier lugar de la ciudad, además de que te explican en diferentes idiomas (incluido el español) todo su recorrido. Además, esta ciudad nórdica tiene varias torres panorámicas en las que podemos subir en ascensor así como numerosas embarcaciones (aptas para silla de ruedas) que recorren los canales.

 

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