Información de la granja "Treascon Lodge", en el condado de Offaly  AQUÍ

DE GRANJA EN GRANJA POR IRLANDA

Una forma de pasar las vacaciones en Irlanda es recorrer el país alojándonos en las "farmhouses" (granjas). Son casar situadas en parajes naturales que sus propietarios abren para los visitantes. El sistema de alojamiento es el conocido como B&B (alojamiento y desayuno). En la embajada de Irlanda en España facilitan una lista de todas estas granjas, (también se puede encontrar por su web, pero hay que buscarlas una por una por ciudades), en la que vienen especificadas con el símbolo de accesibilidad universal todas las que están preparadas para personas con discapacidad. Estas granjas destacan por su hospitalidad, trato familiar y precios bastante asequibles. Al llegar te reciben con un té con pastas que comparten con los visitantes. Si quieres, te informan de la zona y llaman a la siguiente granja en la que quieres hospedarte para reservar las habitaciones o noches que necesites. Hay por todo el país. Tanto cerca de las grandes ciudades, como Dublín, como alejadas de zonas urbanizadas, como es el condado de Cork. 

Para a Irlanda lo mejor es el avión hasta Dublín y alquilar un coche. Conducir por la izquierda es cuestión de paciencia. La misma que tienen allí los conductores, que facilitan el paso a los que van más rápido y respetan a los que van más lentos. Cuando te detienes en algún cruce a mirar el mapa siempre se para algún coche y te ofrece ayuda.

Al recoger el coche alquilado en Dublín, lo primero es dar unas vueltas alrededor del aeropuerto, algo muy recomendable para acostumbrarnos a conducir por la izquierda. Una de las primeras cosas que llama la atención en Irlanda,  además de su verdor típico, es la proliferación de señales indicativas de direcciones en sus carreteras. No solo son referidas a poblaciones sino también a todo tipo de cosas: ciudades, monumentos, pubs, rutas a pie...Y más curioso aún que estén en las aceras, pegadas a las paredes y a las puertas de las casas, como si fuesen un árbol con sus ramas.

Uno de los lugares a visitar son los famosos acantilados de Cliffs of Moher, en el condado de Clare. Hay un centro de visitantes, con aparcamiento reservado. Son 8 km de impresionantes acantilados junto al mar, que debemos observar tirados en el suelo, por el riesgo de caída. Pasado el centro de visitantes, hay una pequeña carretera en cuyo arcén podemos aparcar y ver cómo baten las olas al fondo de una pared rocosa de más de 100 metros de altura.

Un castillo que no os debéis perder es el de Bunratty, en el condado de Clare. El acceso a donde se celebran los grandes banquetes medievales no es posible en silla de ruedas, pero podemos recorrer sus jardines y disfrutar de sus vistas. En el mismo recinto está Folk Park, un poblado con las típicas cabañas irlandesas (cottage), réplicas de las viviendas de gente humilde (con dos ventanas) y algo más afortunados (con cinco ventanas). Son de solo una planta, con techo de paja de trigo y a ras de suelo. Allí se pueden degustar algunos platos típicos irlandeses.

En Dublín hay muchos sitios a visitar. Una de las características de esta ciudad es que tiene dos catedrales, a cual más bonita. Las dos rodeadas de extensos jardines donde se puede descansar y aprovechar para comer un bocata.

Como en las principales ciudades europeas, las galerías comerciales son, además de un reclamo comercial, una atracción turística por la belleza de sus diseños. En el centro histórico encontramos varias de ellas, además de calles muy cómodas, para pasear en silla. Otro aspecto curioso son sus típicos Irish Pub. Son los lugares preferidos para los irlandeses para escuchar música (cómo no, de gaita y cuanto más veloz mejor), charlar con los amigos y, cómo no, saborear la cerveza negra(al gue le guste el sabor amargo), acompañada de algo de picar.

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