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ANDORRA: ENTRE LA URBE Y LA NATURALEZA

El Principado de Andorra nos ofrece unos paisajes naturales únicos que mezclados con las ventajas de una ciudad cómoda, atractiva y llena de tiendas se convierte en un lugar para pasar unos días tranquilos, principalmente en verano, alejados de la temporada de esquí. Ubicado en plenos Pirineos entre España y Francia, lo más recomendable es ir en coche, para así poder recorrer sus entornos naturales.

Nosotros elegimos para hospedarnos el hotel Magic, de cuatro estrellas, situado en el corazón de Andorra la Vella. La entrada es accesible, tiene habitaciones adaptadas y parking (un poco caro), pero está junto a la zona comercial y en la calle hay varios aparcamientos reservados para personas con movilidad reducida. Junto al hotel nos encontramos con el río Valira donde hay un paseo que nos permite recorrer una buena parte de la ciudad. En esta zona estamos junto a las típicas tiendas de Andorra (casi todas accesibles), por lo que no nos podremos marchar sin realizar compras.

Por las cuidadas carreteras de montaña podemos ir a Pas de la Casa, Granvalira o Vallnord entre valles repletos de vegetación, riachuelos que alegran el silencio reinante, bosques de pinos que se adueñan de las laderas o un rebaño de vacas o caballos que cruza entre los coches.

En diferentes localidades del Principado hay marcadas rutas de senderismo, algunas de ellas accesibles a silla de ruedas. Una de las más llamativas es el Camino de los Pardines, un paseo de poco más de 3 kilómetros que comienza en el lago Engolasters en Encamp y nos lleva a la borda de los Pardines también en la localidad de Encamp. Es un recorrido con pocos desniveles que se puede hacer bien en la silla. Discurre por parajes verdes muy tranquilos y en el camino encontramos varios sitios donde beber agua y mesas y bancos para descansar un rato.

Para los niños también existen parques infantiles donde realizar sus juegos. Los más sencillos son las estructuras metálicas en las que retorcerse para subir y bajar. Pero encontramos otras para algo más mayores, en las que escalar y simular que llegamos a lo alto de una montaña. Incluso alguna tirolina, tan del agrado de chicos y chicas. 

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