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EN LA SOLEDAD DEL MAR (Miramar, Valencia) 

La temporada baja, lejos de las aglomeraciones del verano, es buena fecha para disfrutar de relajadas caminatas junto al mar. La geografía española tiene bastantes lugares con paseos marítimos cómodos para recorrerlos en silla de ruedas. Nosotros tenemos uno favorito a todos los que os guste disfrutar de la brisa del mar casi en soledad. Es la playa de Miramar, situada a orillas del Mediterráneo, en el municipio del mismo nombre, Miramar, a 427 km de Madrid; a 84 km al sur de Valencia y solo a 6,5 de Gandía.

La playa mide más de kilómetro y medio, y tiene un paseo junto al mar que la recorre prácticamente de norte a sur sin apenas desniveles. Es de las primeras playas en alcanzar la Q de calidad y todos los años consigue la bandera azul. Está incluida en el plan de accesibilidad de la Comunidad Valenciana y certificada como accesible para el baño para personas con movilidad reducida (nosotros no hemos probado este aspecto ya que siempre hemos ido en época que no era de baño).

Solo hay un hotel para alojarse: el hotel Playa de Miramar, totalmente accesible, y con habitaciones y baños amplios, donde una silla de ruedas no tiene problema. Una ventaja de este hotel es que abre todo el año, y en temporada baja tiene unos precios realmente fabulosos. Brujuleando por Internet se pueden encontrar ofertas muy interesantes para una habitación para dos personas con desayuno incluido (y los niños van gratis si comparten habitación).

Este municipio es de apartamentos y casitas de segunda residencia, por lo que en invierno está muy vacío, casi desierto, lo que lo hace muy apetecible para los amantes de relajarse junto al mar en compañía de los suyos. Hay pocos bares o restaurantes abiertos cuando no es temporada alta, pero hay alguno interesante. En una calle paralela al hotel está el restaurante Danubio, que también abre todo el año y tiene buenos precios, con menú en la comida y en la cena, y raciones y tapas si solo queremos tomar unas cervezas o picar algo.

Si vamos con niños, en la playa hay muchas zonas de columpios y hay numerosos lugares para pasear en bici o patinar con tranquilidad y seguridad. Tened en cuenta que fuera de temporada alta prácticamente no hay coches, lo que da tranquilidad para los niños.

Si os cansáis de tanta calma y soledad,  no os preocupéis, a menos de siete kilómetros tenéis el bullicioso pueblo de Gandía, donde hay mucho más ambiente y numerosos sitios abiertos en todas las épocas del año. Aquí hay un largo paseo marítimo para recorrer en bici, patines o en silla, que se pierde en la vista, con numerosas tiendas y bares, algunos de los cuales no abren en invierno, pero la oferta es amplia.

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