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A TODO VAPOR DE OROPESA A BENICASSIM (Vía verde, Marina D'or y Peñíscola).

Las vías verdes son espacios ganados al ferrocarril. Más de 80 trazados férreos obsoletos se han convertido en suaves y agradables recorridos por la geografía española, especialmente concebidos para ser recorridos por todo tipo de usuarios. Son rutas ideales para realizar en bicicleta con toda la familia, para pasear recordando con nostalgia trenes de antaño y, muchas de ellas, para recorrer en silla de ruedas. 

Os recomendamos especialmente una de estas vías verdes, la que une Oropesa y Benicassim en Castellón, por varias razones: por su belleza paisajística; por la calma que transmite ir junto al mar; porque es recomendable en todas las épocas del año; por sus 5,5 km de longitud, una distancia muy asumible para una silla de ruedas, y porque en sus inmediaciones hay una buena oferta de alojamiento accesible.

Para llegar a esta vía verde lo hacemos desde Oropesa. En el paseo marítimo de la Concha hay aparcamientos reservado justo en frente de la calle peatonal donde vemos un indicador de que por allí se accede a la vía verde, junto a la cafetería Guaranda. Se trata de una calle dirección prohibida, excepto para bicis.

Tomamos la salida junto al poste que indica que el recorrido es accesible para silla de ruedas y afrontamos una rampa de unos cien metros que hay que tomarse con tranquilidad. Quizás sea este, el inicio, donde más ayuda se necesita. De hecho, en sentido contrario hay un cartel que avisa que la pendiente es pronunciada. Una vez arriba, las dificultades son poco reseñables.

Son 5,5 km hasta Benicassim prácticamente llanos, aunque con pequeñas pendientes puntuales. El piso por el que discurrimos es asfaltado, sin baches, por lo que podremos ir a buen ritmo, compartiendo espacio con bicicletas en ambos sentidos. Paralelo hay un carril de tierra para peatones, por el que se puede ir en silla, aunque no tan deprisa.

Entre estos dos pueblos disfrutaremos de una mañana o una tarde junto a parajes llenos de vegetación mediterránea (pinos, algarrobos, matorrales,...) y cerca de los pueblos algunas higueras u olivos, túneles (alguno de ellos de más de 600 metros de longitud, acantilados marinos de gran belleza, un par de  torreones de vigilancia marítima bien conservados y viviendas próximas con vistas al mar. También atravesamos trincheras, en las que imaginaremos el duro esfuerzo que se realizó, pues son rocas excavadas a base de barrenos. En sus paredes, protegidas por una tela metálica para evitar desprendimientos, la hiedra y otros vegetales se van apoderando y cubriendo su desnudez.

Hay largas rectas, suaves curvas, frescos túneles, algún pequeño puente, zonas de descanso con bancos y aparcabicis, alguna sombra, indicadores kilométricos, postes de indicación de la vegetación (con fotos clarificadoras, pero con sus nombres científicos en latín), miradores hacia los acantilados marinos... hasta llegar a Benicassim.

Donde acaba la vía verde hay un pequeño kiosco donde tomar algo y comienza el carril bici de esta localidad. Allí, tras un breve descanso, retomamos el camino de vuelta. En total son 11 km de agradable recorrido que se pueden hacer en algo más de dos horas en silla de ruedas.

Una buena zona para alojarse es Marina D'or. En este complejo todo está preparado para silla de ruedas, con varios hoteles y numerosos apartamentos, todos accesibles. Nosotros elegimos el hotel Gran Duque, un establecimiento de cuatro estrellas con todas las comodidades imaginables y habitaciones adaptadas supercómodas, que en temporada baja realiza ofertas muy interesantes. Todos los servicios que encontramos en Marina D'or son accesibles; sus calles son lisas, sin ninguna barrera y tiene un carril bici junto a la carretera de unos dos kilómetros hasta Oropesa que se puede hacer en silla de ruedas. Hacia el norte tiene otros dos kilómetros largos de carril bici, por lo que podemos pasear sin sorpresas. Es un sitio también estupendo si viajamos con niños, ya que tienen varios parques con numerosas atracciones en las que disfrutarán como enanos. Además, tanto por las calles del complejo como en diferentes salones hay continuamente desfiles, actuaciones, bailes, talleres, concursos,... un sinfín de actividades que no dejan ni un minuto al aburrimiento.

Un sitio que no debemos dejar de visitar en la costa de Castellón, es Peñíscola, la Ciudad en el Mar. A unos 50 km de Marina D'or se alza esta ciudad amurallada sobre un peñón en el Mediterráneo, en cuya parte más alta hay un imponente castillo construido por los caballeros templarios que sirvió de refugio al Papa Luna y que llegó a ser sede pontificia, honor que comparte en exclusividad con el Vaticano y el palacio de los Papas de Aviñón.

Al ser una fortificación medieval ubicada sobre un peñón, el acceso es complicado para silla de ruedas por el empedrado de sus calles y las grandes inclinaciones. Una buena opción para visitar la ciudad es aparcar en la parte baja junto al paseo marítimo, donde hay aparcamientos reservados, y recorrer la villa en el tren turístico que sale desde allí y en su último vagón lleva una rampa para que puedan subir las personas usuarias de silla de ruedas.

 


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