Ávila, MÁS QUE UNA MURALLA

Cuando escuchamos hablar de Ávila directamente nos llega al cerebro la imagen de sus murallas. Pero junto a esa imagen de fondo, está la de la subida empedrada que se les atasca a los ciclistas en la Vuelta a España, los famosos y apetecibles chuletones o su casco histórico interior, lleno de sorpresas.

Como siempre, lo mejor es montarse en un tren turístico (conocido como ‘murallito’) con rampa para personas con movilidad reducida, que nos va a llevar por los lugares más típicos de la ciudad. Así nos hacemos una idea de cómo es para luego deambular por ella con la silla de ruedas y elegir bien los itinerarios. El recorrido va justo al lado de la muralla prácticamente todo el tiempo, para separarse casi al final y llevarnos a ver algunos monumentos en la zona norte, como el Monasterio de la Encarnación.

Nos quedamos a dormir en el hotel ‘Las Murallas’, frente a la muralla, con aparcamiento reservado muy cerca y junto a la parada del trenecito. Justo al lado encontramos la basílica de san Vicente, como aperitivo monumental de lo que nos espera. Desde allí salimos para recorrer el casco histórico y accedimos a él por la Puerta de san Vicente.

El recorrido de este barrio junto a la catedral se realiza por calles adoquinadas unas, asfaltadas otras, estrechas o con aceras no siempre accesibles, pero no presenta dificultades insalvables. Son calles peatonales o con poco tráfico y sin pendientes pronunciadas. La catedral tiene una plaza en la disfrutar de la majestuosidad de su torre, con más aspecto de torre del homenaje de un castillo que de una catedral gótica propiamente dicha. Un poco más adelante encontramos la plaza del Mercado Chico, donde se encuentran el Ayuntamiento y la iglesia de san Juan.

Siguiendo por sus calles daremos en otra de las puertas que da acceso a la ciudad amurallada: la de la zona sur, que da salida hacia el paseo del Rastro. Por aquí se puede subir a la muralla para llevar a cabo un recorrido por la parte alta, no accesible para silla de ruedas. (Para acceder a la muralla debemos ir a la zona oeste, la que da vista al río Adaja. Tiene un tramo accesible, gratuito, con tres rampas y un ascensor). Esta puerta de la muralla nos lleva a una explanada en la que pasear y disfrutar de la vista de esta impresionante fortaleza. Y, cómo no, tomar un aperitivo, un café o un heladito, según la fecha.

Pero si lo que queremos es ver la mejor vista de las murallas habrá que ir hasta el otro lado del río Adaja, a la zona conocida como Cuatro Postes, en la carretera de Salamanca. Desde allí, en una explanada con aparcamientos, hay varios lugares para admirar esta maravilla monumental, patrimonio de la Humanidad.

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