Tlf de La Pizarrita para información o reservar el tren-hotel o en el restaurante: 925455625
Más información sobre la Vía verde de La Jara: http://www.viaverdedelajara.com
Fundación Sanitas deporte inclusivo: http://www.fundacionsanitas.org/deporte-inclusivo/info/
Información sobre HandBikes: www.rodem.es

ENTRE VAGONES. Vía verde de La Jara (Toledo). 

La vía verde de la Jara, con su estación estrella "La Pizarrita" en la provincia de Toledo, es un sitio original y fascinante, no solo para pasear en silla de ruedas, bici, handbike, skikes, andando o a caballo, sino también para hospedarse o comer en los dos vagones de tren rehabilitados y acondicionados, uno como restaurante y otro como hotel que están "aparcados" en la estación de El Campillo-Sevilleja, conocida como "La Pizarrita".

Desde aquí es donde debemos empezar nuestro recorrido de una vía que, entre las estaciones de Calera y Chozas y la de Santa Quiteria, nos llevan entre bellos parajes, túneles, imponentes puentes sobre el Tajo o caminos junto a ríos que nos ofrecen la dulzura del sonido del correr de sus aguas. 

El vagón que es un bar-restaurante, incluso con amplia terraza para los meses de buen tiempo, es totalmente accesible a personas con movilidad reducida, por lo que es un buen lugar para comer o tomar un refresco. En el exterior hay un baño adaptado. El vagón hotel ya es otra historia. Se accede por un pequeño desnivel desde el restaurante. Por el pasillo la silla pasa con dificultad, acceder al dormitorio por el momento no es posible a no ser que llevemos una silla pequeña, tipo de las de los aviones. La sociedad que gestiona este hotel, la Mancomunidad de municipios de La Jara, está estudiando la reforma necesaria para que se pueda acceder a una de las habitaciones. Quizás cuando lean esto ya estén manos a la obra o ya puedan dormir allí. En el momento en que esté el tren-hotel accesible lo contaremos aquí. 

Mientras tanto, lo mejor es alojarse en una casa rural de alrededor, casi todas tienen habitaciones preparadas para silla de ruedas, pero la mayor parte se alquilan enteras. Nosotros encontramos una accesible y por habitaciones en el municipio cacereño de Villar del Pedroso, a 26 km de la estación de La Pizarrita.

Otra de las ventajas de esta vía verde es que en La Pizarrita hay handbikes (bicicletas para personas con discapacidad) de préstamo totalmente gratuitas cedidas por Sanitas. Hay tres modelos, por lo que podemos elegir la que mejor se adecúe a nuestras necesidades. Solo con el DNI se pueden retirar. En nuestro caso, como uno de nosotros tenía un dedo del pie roto, las handbikes permitieron que disfrutásemos todos juntos. Desde la pizarrita podemos comenzar a derecha o a izquierda. A la derecha, donde a poco más de un kilómetro hay una subida artificial para evitar inundaciones, en la que podemos necesitar ayuda, llegaremos hasta el embalse de San Vicente,  conocido como el mar de Jaras. Esta vía también se puede recorrer en skikes, como en la foto de la izquierda.

A la izquierda, podemos ver en el camino varios molinos, alguno totalmente rehabilitado, con unos bonitos saltos de agua al río Huso, afluente del Tajo. Es hacia este lado donde llegaremos al imponente viaducto sobre el río Tajo (está en el km 13 y nosotros partimos del 37, así que paciencia), donde parece que la vía verde de La Jara se aleja del suelo y vuela. Después de realizar kilómetros por la vía de La Jara disfrutando de los paisajes, toca tomar algo en el bar. Si hace frío, el interior del vagón es ideal para reponer fuerzas, y si es época de buen tiempo no podemos dejar de visitar su terraza. Si hemos optado por llevar bocatas o nuestra comida, hay una zona con bancos y mesas junto a la vía destinada a ello. A poco menos de 5 kilómetros, en el municipio de Sevilleja de la Jara podemos visitar el CERI, uno de los principales centros de recuperación del águila imperial. El Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas es accesible y cuenta con un baño adaptado.

De vuelta a casa, un sitio que no debemos dejar de visitar es el imponente monasterio franciscano de Guadalupe. El Parador está cerrado en invierno, pero la Hospedería abre todo el año y rampas de metal salvan las barreras de siglos de historia. Además de alimentar el cuerpo con guisos típicos de la tierra, también podremos deleitar el espíritu recorriendo el claustro y las dependencias que se puedan visitar sin estar alojados.

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